Madrid, 25 de junio de 2025

La burocracia nunca duerme (pero esta vez trae cosas interesantes)

Si estás pensando en tasar tu casa o en pedir una hipoteca, esto te interesa. El Gobierno acaba de publicar la Orden ECM/599/2025 que modifica las normas de valoración inmobiliaria que llevaban en vigor desde 2003. Sí, más de veinte años con las mismas reglas. Ya tocaba, ¿no?

La cosa entra en vigor en dos meses desde su publicación (10 de junio), así que tienes tiempo de enterarte bien de qué va todo esto.

Lo que tienes que saber sí o sí

  • Tu certificado energético ahora es obligatorio para cualquier tasación
  • Los riesgos climáticos y medioambientales van a influir en el valor de tu casa
  • Se acabaron las fotocopias del Registro de la Propiedad: todo digital
  • Las actualizaciones de tasaciones ahora son cada dos años para todos, sin excepciones

La sostenibilidad ya no es opcional

Aquí viene lo gordo: a partir de ahora, las tasaciones tienen que evaluar los “riesgos medioambientales y climáticos” que puedan afectar al inmueble. Traducción: si tu casa está en zona inundable, cerca de una fábrica contaminante o en un área con riesgo de incendios, eso va a pesar en la valoración.

Y ojo, porque el certificado de eficiencia energética pasa a ser documentación obligatoria. Nada de “ya lo traeré luego”. Si tu edificio está terminado, necesitas el certificado registrado. Si está en construcción, también hace falta documentar la eficiencia prevista.

Licencias provisionales: ahora valen para algo

Una novedad curiosa: las autorizaciones municipales previas a la licencia de obras ahora sirven para hacer tasaciones válidas. Eso sí, con condiciones. Tienen que autorizar al menos el 60% del presupuesto de ejecución material, incluyendo estructura y envolvente del edificio.

Esto puede agilizar bastante las cosas para promotores y compradores sobre plano, que hasta ahora tenían que esperar a tener toda la documentación definitiva.

Adiós al papel, hola a lo digital

Se acabó eso de presentar fotocopias de los libros del Registro de la Propiedad. A partir de ahora, todo tiene que ir en formato digital. Los informes de tasación tienen que incluir un índice (parece mentira que no fuera obligatorio antes), y las firmas de representantes y profesionales tienen que ser electrónicas.

Vamos, que si tu tasador todavía trabaja con boli y papel, igual es momento de buscar otro.

Espacios exteriores: cada cosa por su lado

Otra novedad técnica pero importante: los espacios exteriores (terrazas, jardines, patios) ahora se separan del cálculo de superficie útil y se valoran de forma independiente. Tiene sentido, porque no es lo mismo un metro cuadrado de salón que uno de terraza, sobre todo en según qué zonas.

Modelos automatizados: bienvenidos al siglo XXI

Por fin se regulan los modelos de valoración automatizada para inmuebles que sirven de garantía hipotecaria en carteras titulizadas. Suena muy técnico, pero básicamente significa que los bancos pueden usar algoritmos para valorar ciertos inmuebles, siempre que sean propiedades “homogéneas” en mercados activos.

Eso sí, cuando se use el método de comparación tradicional, ahora hay que justificar bien de dónde salen los coeficientes de homogeneización y las fuentes de los comparables. Nada de “porque yo lo digo”.

Plazos más estrictos

Las advertencias sobre posibles reducciones significativas de valor ahora se extienden hasta 18 meses después de que caduque la tasación. Y se acabó la excepción que tenían las aseguradoras de actualizar cada tres años: ahora todo el mundo tiene que actualizar cada dos años.


En resumen: la valoración inmobiliaria se pone las pilas con la sostenibilidad, se digitaliza y se vuelve un poco más transparente. Si vas a tasar tu vivienda próximamente, asegúrate de tener el certificado energético a mano y prepárate para que el cambio climático empiece a aparecer en los informes.

Bienvenidos al futuro de las tasaciones.